La aorta, la arteria más grande en el cuerpo, es la línea de la vida.

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Los problemas con la aorta pueden ir desde una aneurisma, que es un bulto en la aorta, hasta desgarres y roturas que pueden ser fatales si no se recibe tratamiento inmediato. Actualmente, los médicos están investigando cómo tratar los problemas de la aorta de formas menos invasivas para obtener mejores resultados.

Disección y rotura

El actor Alan Thicke murió por una rotura de la aorta en diciembre de 2016. Tuvo un desgarre en la pared interior de la aorta (o una disección). De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud, la disección de la aorta ocurre en dos de cada 10,000 pacientes y es más común en hombres entre las edades de 40 a 70 años.

“Una disección es considerada una emergencia médica”, dice Edward Savage, director de Heart & Vascular Center en Cleveland Clinic Florida. “El 50 por ciento de las personas que vienen al hospital, pueden potencialmente morir en las primeras 24 horas, porque se puede producir una rotura y compresión del corazón”.

Los síntomas de la disección y la ruptura son los mismos: dolor agudo y punzante en el pecho. “Usualmente, si hay una disección, el dolor comienza en el pecho; se mueve arriba hacia la cabeza y baja por la espalda, pero no siempre es así”, dice Savage.

La disección puede ocurrir en personas con aortas de tamaño normal o, en aquellos con aneurismas, con una aorta recrecida. Los médicos pueden medir el tamaño de los aneurismas sobre el corazón y operar profilácticamente de ser necesario, dice Savage.

“Es muy difícil para nosotros predecir cuál persona, con una aorta normal, va a desarrollar un problema. Sí sabemos que mientras más grande es la aorta, y más aneurismática, mayores las probabilidades de sufrir un evento”, dice.

Los aneurismas del pecho no se pueden detectar durante un examen físico a causa de la caja torácica, dice Savage. A menudo se detectan por casualidad a través de placas de pecho, tomografías computarizadas (CT Scan), un ultrasonido del corazón u otra imagen, cuando se busca identificar otras condiciones, comenta.

Algunas personas tienen predisposición a sufrir aneurismas, como aquellas que tienen un historial familiar o un trastorno del tejido conectivo, como el síndrome de Marfan, que a menudo afecta el corazón, los vasos sanguíneos, los huesos, las articulaciones y los ojos.

Si usted forma parte de ese grupo de alto riesgo debe monitorear la presión sanguínea, dejar de fumar y hacer ejercicios con moderación. Debe evitar levantar mucho peso y realizar trabajos que supongan gran esfuerzo. Si levanta pesas, utilice pesos livianos solo para tonificar los músculos, explica Savage.

Aneurismas de la raíz aórtica

La aorta tiene múltiples partes, y la raíz aórtica es el lugar donde comienza, en la intersección del corazón y la aorta, explica el Dr. Steve Xydas, director de cirugía cardíaca de Mount Sinai Medical Center en Miami Beach.

La cirugía tradicional implica reemplazar la válvula aórtica. Pero hay una cirugía más reciente, la reparación valvular en la raíz aórtica, que trata el aneurisma reparando la válvula. La técnica se ha realizado por cerca de 20 años, pero se ha perfeccionado en la última década, según Xydas.

“La reparación valvular en la raíz aórtica se ha realizado consistentemente en los pasados 10 años con resultados excelentes y, ahora, los datos muestran su durabilidad y superioridad frente a otras opciones”, dice. “Estamos viendo los beneficios, como baja mortalidad en pacientes que han tenido una reparación frente a los que han tenido un reemplazo”.

Las válvulas mecánicas son duraderas, pero requieren que el paciente tome anticoagulantes como Coumadin o Warfarin por el resto de su vida. “Eso afecta la calidad de vida ya que este medicamento supone tomar varias dosis y estas pueden variar. Hay que mantener los anticuagulantes dentro de un rango estricto”, dice Xydas.

Olvidar tomar el medicamento puede resultar en una obstrucción de la válvula o un accidente cerebrovascular. También al licuar la sangre estos medicamentos pueden ocasionar sangrados internos.

Los mejores candidatos para la reparación valvular en la raíz aórtica son aquellos pacientes con aneurismas grandes en la raíz aórtica, que son de mediana edad y más jóvenes.

“Es un procedimiento más complejo y el cirujano debe contar con una vasta experiencia”, dice Xydas. “Puede haber fallos. La válvula puede comenzar competente pero la reparación puede descomponerse con el tiempo. Con la técnica más reciente, en un centro experimentado, hay un tres por ciento de probabilidad de que una reparación falle a lo largo de la vida versus un reemplazo de válvula”.

Xydas abrió recientemente, una clínica para atender aneurismas aórticos en Mount Sinai. Luego de ser diagnosticado, un paciente sigue visitando su médico primario o cardiólogo, pero puede ser evaluado por un cirujano, informarse sobre lo que puede o no hacer y comparar los estudios año tras año.

Estenosis aórtica

La estenosis aórtica es un estrechamiento de la apertura de la válvula aórtica que restringe el fluido de la sangre. Esta condición hace que la válvula no abra adecuadamente así que la sangre regresa al corazón y, finalmente, a los pulmones, explica Eduardo de Marchena, cardiólogo intervencionista de University of Miami Health System. “Con este tipo de condición valvular, usted no puede evitar el reemplazo de la válvula”, dice.

La forma más común de estenosis aórtica afecta a pacientes de 50 años o más. Algunos casos de estenosis aórtica pueden suceder antes a causa de una condición llamada válvula bicúspide. Los síntomas son dificultad para respirar, dolor en el pecho y posible pérdida de conocimiento.

A principios del 2000, los médicos comenzaron a investigar cómo cambiar la válvula aórtica sin abrir el pecho y realizando cirugía de corazón abierto, comenta de Marchena. Comenzaron a estudiar un procedimiento mínimamente invasivo llamado reemplazo de la válvula aórtica por transcatéter (TAVR, por sus siglas en inglés)

Explica que la técnica desliza una sonda o catéter por las arterias. El catéter se usa para inflar la válvula obstruida, entonces se coloca una válvula nueva en el lugar de la válvula enferma. El procedimiento requiere menos días en el hospital y menos transfusiones, dice de Marchena. “Es un paso importante ya que es mucho menos invasivo”.

La Universidad de Miami comenzó a estudiar el TAVR en 2008. “Cuando la FDA (Administración de Alimentos y Drogas) la aprobó en 2012 para ser utilizada en pacientes de alto riesgo y aquellos que no eran buenos candidatos para cirugía, ya estábamos realizando varios tipos de válvulas”.

En 2016 fue aprobada una de las válvulas para ser usada en pacientes de riesgo intermedio y ahora es la práctica estándar, comenta. “Ahora vamos un paso más allá. Estamos estudiando, bajo una prueba médica del FDA, cuáles pacientes en bajo riesgo para cirugía, pueden beneficiarse del (procedimiento) TAVR, convirtiéndola en una terapia que podamos utilizar en una gran cantidad de pacientes”, dice de Marchena.

Una desventaja es que las válvulas que se reemplazan utilizando el método TAVR tienden a tener un poco de más filtración o pérdida que las válvulas quirúrgicas, pero eso no parece tener una consecuencia clínica, explica.

Para Bruce Kirsch, de 62 años, y residente de Deerfield Beach, el procedimiento TAVR cambió su vida. Kirsch tuvo un reemplazo de la válvula aórtica a través de cirugía tradicional en 2006. Años más tarde, cuando se volvió a obstruir, participó de un estudio clínico de la Universidad de Miami y se sometió al procedimiento TAVR en 2014.

“Fue asombroso. Para el primer reemplazo de válvula estuve en el hospital durante un mes”, dice Kirsch. “Con el método TAVR, estuve en el hospital dos días y salí al tercero. El Dr. de Marchena salvó mi vida. De ninguna manera me hubiesen vuelto a abrir”.

Fuente: elnuevoherald.com

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